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sábado, 24 de noviembre de 2012

CARTA AL COLEGIO MARIA INMACULADA



Esta es la carta, que envié  por correo postal (por si no os acordais, sobre y sello) el pasado día 15 de noviembre, al colegio María Inmaculada, de las Misioneras Claretianas y que me comprometí en mi anterior reseña a enviar y compartir en el blog. 

Sra. Directora del Colegio María Inmaculada
Via Hispanidad, 91
50011 Zaragoza



Soy Juan Carlos Gil Ballano, 49 años de edad, funcionario de carrera del Gobierno de Aragón, y durante 15 años he sido voluntario de una Cáritas Parroquial, 5 de los cuales como director de la misma.
El pasado 14 de noviembre participé en una manifestación ciclista con motivo de la huelga general que tuvo lugar dicho día. Durante esa mañana pasamos al lado de varios colegios, institutos y centros de formación sin ningún problema. Lamentablemente al circular a la altura del colegio que Vd, dirige, en la confluencia de la Via Hispanidad y calle Alfredo Nobel, fuimos insultados por un grupo de alumnos de su colegio, desde las ventanas del mismo, con gritos y frases que prefiero no transcribir, pero que en cualquier caso denotan un falta de conocimiento y desprecio sobre la situación actual, así como un desprecio y falta de civismo hacia unas personas que simplemente estábamos realizando un ejercicio de ciudadanía.
Le agradezco su atención por leer estas líneas, que no he podido evitar por la tristeza y decepción que me supusieron los hechos comentados.




e-mail: pelopin2007@hotmail.es
tlf. 636149945


Copiado de su pagina web, en su presentación y declaración de intenciones:

En consecuencia, la comunidad  educativa entiende la educación como: Un servicio para la formación integral de los educandos, ayudándoles a desarrollarse en todas las dimensiones de su vida, tanto a nivel individual, como social y trascendente. Una capacitación en competencias para que el alumno se inserte en la sociedad como una persona libre, coherente, honesta, leal, tolerante, solidaria y comprometida como ciudadana y cristiana.


Parece que no lo están consiguiendo...Tampoco me han contestado....


miércoles, 14 de noviembre de 2012

14 de Noviembre. Bicifestación

Esta vez si, a las 7,30 acudo puntual a la cita en la Pza. del Pilar, donde tras encomendarme a la Pilarica (que no quiere ser pepera, sino capitana de la tropa bicicletera) empezamos nuestro recorrido, acompañados por varios motoristas de la policia nacional y la  local. 

Hay mucha gente. Mucha. Jóvenes, algún adolescente con camiseta verde, mediana edad, alguna rasta. pero más canas y calvas, muy heterogéneo, eso sí, las mujeres son minoría.

Al llegar al primer semáforo, en la plaza Europa, paramos al encontrarlo en rojo. La policia por las aceras a toda pastilla, para cortar el tráfico en la rotonda y facilitar nuestro tránsito. Joeeer, esto no es normal: igual estoy todavía dormido y forma parte de una pesadilla  o sueño de resaca. Una motorista que llega tarde a su trabajo se empeña en pasar por encima de un ciclista, y lo consigue tras amenazarlo con dos o tres acelerones, la ponemos a parir  hasta que la organización nos recomienda que no insultemos y la policia le obliga a hacer un parte del seguro.  Esto es muy civilizado.

 Se sigue sumando gente. Somos muchos. Casi demasiados, en las rotondas cabemos a duras penas. Y siguiendo con la corrección que caracteriza a la bicifestación, entramos por nuestra derecha, pero como no sabemos a donde vamos estamos dando vueltas y vueltas hasta que decidimos salir por algunas de las salidas, que previamente la policia nos ha despejado. Son solo 10/15 minutos entorpeciendo el tráfico.

Pero esos  10 minutos de retención saca lo peor de los automovilistas. Hoy especialmente no quieren llegar tarde a sus trabajos, algunos salen de sus coches y se encaran, muy agresivos, con nosotros e incluso con algún policía, alguno acelera y se cuela milagrosamente, sin causar heridos entre los ciclistas. Se les recuerda que hoy hay una Huelga General. Más me han entorpecido en mis paseos por Zaragoza la ofrenda del Pilar o las procesiones de semana santa y no me he liado a leches con los baturros ni los cofrades. Hoy es un día especial y alguno llegará tarde a su trabajo. A muchos también les gustaría llegar tarde, o simplemente llegar. Por eso nos manifestamos, para  que 6.000.000 de personas también puedan ponerse nerviosas si llegan tarde a un trabajo que ahora no tienen.


Al pasar por el Pignatelli y la Jefatura Superior de Policia nos saludamos con los piquetes que están delante de estos centros de trabajo, y ayudamos a tranquilizar la frenética circulación por el paseo María Agustín




En Via Hispanidad/Los Enlaces se acerca a saludarnos un helicoptero de tráfico al cual respondemos cortesmente con nuestro saludo y sonrisa, motivo por el cual nos acompaña un buen rato. Al menos para la DGT somos noticia.

Lo más triste de toda la mañana han sido los insultos proferidos por unos adolescentes desde el colegio de las Misioneras Claretianas María Inmaculada en vía Hispanidad/barrio Oliver. Mañana le enviaré una carta a la directora de dicho colegio indicándole el comportamiento incivilizado de un número considerable de sus alumnos, y que publicaré en este blog


Un saludo a mis compañeros esquiroles al pasar por mi centro de trabajo. El reflejo del cristal les salva, pero sé que están ahí, cada uno con su perfecta excusa, con su justificación correcta para no perder un euro. No he discutido con ellos ni lo pienso hacer. Es tiempo perdido. Eso sí, les dejé mi mensaje en forma de portal de Belén en huelga.


El cerdito con su pancarta supongo que me costará más de una mala cara y alguna  discurso ético sobre el derecho al trabajo,  batallitas tipo abuelo Cebolleta y más justificaciones y excusas. Pero eso va con el pack de la huelga, complementado con la zona perianal resentida,  la epicondiditis en su momento más álgido y la tensión arterial a 12/9 según la doctora Perales que me ha sometido a un chequeo nada más llegar a casa tras  comentar un ligero dolor de cabeza que tengo. 

En el momento de separarme de la bicifestación, sobre las 10,30, le doy las gracias a un policia nacional que con su moto nos ha acompañado durante todo el recorrido por su trabajo y profesionalidad, ya que les he visto intervenir en más de un momento evitándonos conflictos y altercados con conductores nerviosos.




jueves, 29 de marzo de 2012

El día que me hice perroflauta


29 de marzo. Huelga general. La reforma laboral es una puñalada trapera Hay que hacer algo, aunque estoy convencido de que el gobierno no va a dar marcha atrás. Tampoco quiero apoyar a los sindicatos tradicionales. Me entero de la convocatoria de un “Bicipikete” y  creo que es donde mejor voy a poder expresar mi malestar, aunque a mis 49 años voy a cantar un poco entre tanto jovenzano peludo y antisistema.

Me visto todo de negro hasta las zapatillas, calcetines y ropa interior, más que nada para mimetizarme con el entorno, y si el bicipikete se convierte en una bicifestación nudista, por lo menos ir bien mudado.

La convocatoria es a las 7 de la mañana, pero me entretengo explotando varios petardos falleros en el barrio de la Azucarera, para ir despertando al pijerío que vive por la zona. Gran error, pues aparte  de que casi me quemo, esta distracción y unas fotos que tomo a un Coso Bajo inusualmente vacío y que presagia un éxito de la huelga,  hace que llegue a la Plaza de los Sitios, lugar de la convocatoria, 20 minutos tarde. Ya no hay nadie. Empieza una frenética búsqueda de peludos en bicicleta.



Pº Independencia, Mª Agustín, Pza, Europa, Cortes de Aragón, Pignatelli,  Pza. del Pilar, Via Universitas, Gran Vía,  ida y vuelta. En mi desesperación estoy a punto de preguntar a una pareja de municipales  si han visto una caravana de ciclistas que se dedican a entorpecer el tráfico y tocarles a ellos las narices. Mejor no les pregunto. Recibo una llamada de mi familia informándome de que debajo de nuestra casa, en la plaza Mozart,  hay un grupo de ciclistas dando vueltas a la rotonda, provocando el caos y originando una pitada que les ha despertado. Mi hijo me dice que como esté yo en esa movida esta noche duermo en la galería. ¡¡Que más quisiera que estar con ellos!!!, es lo que llevo buscando desde hace tres cuartos de hora. El cabreo de mi familia se torna preocupación cuando me comentan por telefóno que la policia está cargando con escudos y porras para despejar el tráfico. Es la llamada del 7º de caballería a la que acudo raudo y veloz en auxilio de mis nuevos compañeros (estoy buscando llevarme una buena hostia). En el puente de Hierro recojo a varios ciclistas que también van buscando al bicipikete.  Ellos han recibido la misma información hace un momento a través del facebook. Ya no estoy solo. En la Plaza Mozart ya no hay nadie, ni mi familia en la galeria; vamos hacia la rotonda del Grande Covián donde tampoco hay nadie. En un bar, donde solo preguntamos, nos indican que han ido hacia bomberos. Llegamos alli y tampoco hay nadie. Recorremos el Actur, puente de la Almozara, las Cortes, estación del Portillo, de nuevo el Pignatelli. Me separo de mis compañeros, ya que nuestra sociedad no está dando frutos. Llevo casi dos horas a todo pedal sobre Zaragoza y tanto kilometro urbano de bicicleta empieza a hacer estragos. Y lo confieso: me tuve que tomar un café-esquirol para coger algo de calor, hacer un pis y darle un descanso a mi zona escroto-perianal.

A las 9,30  pienso que el bicipikete acudirá al Corte Inglés, un clásico en las huelgas generales, a las 10 de la mañana, mas que nada  para ver si queda algo de la Semana Fantástica.
Casi se me saltan las lágrimas cuando, por fin, me integro en el bicipikete y comenzamos a dar vueltas al Corte, somos aplaudidos y vitoreados por el público, algún municipal intenta hacernos parar en algún cruce pero sin éxito. Hago fotos y me graban en ZTV. (ver el tramo de video 0:29), y que apareció en la portada del Heraldo digital.

 Ver el Segundo 0:29










Varias vueltas alrdedor del Corte Inglés en las que me siento un torero en plena  tarde de faena, y posteriormente  continuamos nuestro periplo urbano hasta llegar a la plaza del Pilar. Bocata, botella de agua y un rato al sol, que no tiene precio. Cuando intento reiniciar la marcha me percato de  la zona  donde la espalda pierde el nombre,  no me permite montar en bici. Me voy a casa andando y  disfrutando de una mañana fantástica en todos los sentidos. El cuenta-kilómetros de la bici indica que he hecho unos 43 Km.