domingo, 2 de octubre de 2016

MATHIEU CORMAN EN EL CEMENTERIO DE LOPORZANO




Libertario vit emporter sept factieux sur des civières avant qu'arrivassent aux meurtrières, hâtivement percées, les premieres balles des mitralleuses d'en face. Un projectile traversa la main d'un milicien et ricocha sur le canon de son fusil. (1)  La lengua francesa siempre me ha parecido dulce, seductora, romántica ( tal vez por eso me casé con una mujer que  dominaba este idioma, al haber nacido en Francia). Leer la descripción de la batalla en el cementerio de Loporzano (Huesca) descrita por el escritor y periodista belga Mathieu Corman (1901-1975), en su novela Salud Camarada! me causaba desasosiego. No estaba acostumbrado a que esa lengua me contase  tanta muerte  y penurias.


Dominant les gorges profondes d'Estrecho Quinto, en bordure du cañon sauvage creusé par le Rio Flumen, le cimitiere de Loporzano dresse le quadrilatere de ses murs gris...le vieux monastère fortifié de Monte Aragon se détache sur le ciel, de l'autre côté de précipice.


 Les lignes rebelles se trouvent au delà du cimitière, à une centiane de mètres du mur sud. Fotografia ralizada desde la ubicación de las trincheras que ocupaban los falangistas



Une petite tranchée groupant une quinzaine de  phalangistes, existait naguere devant le cimitière, aux bords mêmes de la falaise.

Restos colmatados de las trincheras falangistas













Las  antenas ocupan el lugar donde se encontraba la pequeña guarnición de quince falangistas. Por el barranco de la derecha se precipitó un vehículo blindado anarquista que participaba en la operación.








Les deux éclaireurs emportaient une grande cartouche de dynamite qui, en sautant, fit sur une autre face une breche suffisant pour laisser  passer un homme. Le cimitière  ètait désert.  En el centro de la foto se aprecia una  reconstrucción del muro sur del cementerio de Loporzano. Tal vez ahí se colocó la carga explosiva que se hace referencia en la novela.      

                                                 
 


Este es el muro sur del cementerio que fotografió Centelles para el diario La Vanguardia del día 1 de octubre de 1936. Justo 80 años antes.








En La Vanguardia igualmente aparecen fotografías del cementerio de Loporzano (clicando se amplia la imagen y se puede leer el pie de foto), así como 3 de los soldados que cambiaron de bando y que Mathieu Corman describe en la pagina 27 de su obra




El periodista belga deja constancia de una conversación (Pag. 14) entre un joven falangista apresado y el Delegado General de la Columna, Buenaventura Durruti:

" Tu es trop jeune pour mourir;  nous ne fusillons pas les enfants! Mais il faut que tu nous donnes ta parole de ne plus jamais rien entreprendre contre nous. Nous n'avons pas de prison pour t'enfermer.
- Ta parole suffira. Veux-tu me la donner?
- Le prisonnier imprima à sa tête un lent mouvement négatif:
- Non!
- Tu as bien réfléchi?
- Oui!
- Tu l'auras voulu!
Le tribunal populaire, constitué par le comité du village, le condamma a à mort le même jour.
...Les cinq miliciens se rangèrent face a lui. Il croisa les jambes, déchira sa chemise sur sa poitrine et commanda lui-même: Arriba España! Fuego! .... Il avait quinze ans.

 El adolescente en cuestión se llamaba Angel Caro Andrés (Tauste) y fue hecho prisionero en un combate que tuvo lugar en la Mejana del Blanco, en las próximidades de Quinto de Ebro. Mathieu Corman narra esta ejecución de oídas, ya que los hechos se desarrollaron de una manera bastante distinta y por supuesto mucho más sórdida. Hasta Simone Weil y Georges Bernanos fueron conocedores de este hecho.


(1) En cursiva aparecen los textos transcritos de la obra "Salud Camarada! 5 mois sor les Fronts D'Espagne" escrita por Mathieu Corman (1901-1975)  corresponsal del diario de Paris  Ce Soir y editada en Bruselas en junio de 1937. Los dos tercios de la obra los dedica al Frente de Aragón, el resto a Madrid y Pais Vasco.  Corman, militante comunista recorrió Asturias durante la revolución de 1934, posteriormente con motivo del bombardeo de Guernica, llevó en su moto a Paris dos bombas incendiarias alemanas que no habían estallado para dejar constancia de la participación alemana en la guerra española. Regresó en varias ocasiones a España en donde fotografió escenarios de la Guerra Civil en Quinto, Fuentes, Mediana, Teruel, Gavín, Biescas, Torla, Morella, Brunete, Madrid, El Escorial, Benicassim y Valencia entre otros. Según José Mario Armero (España fue noticia, Madrid, 1976) tomó parte en la toma de Teruel con una granada en una mano y el revolver en la otra. Otro periodista que cambió la pluma por la espada.



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